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Saber Pedir Ayuda

Saber Pedir Ayuda

 

En mi último artículo les hable del control y del arte de aprender a soltar el control.

Siguiendo en la misma línea, nuestra educación nos ha llevado a pensar que estamos solos y que no podemos confiar en nadie. Toda la vida he escuchado a mis padres y amigos decir que no debemos llorar antes los demás, que debemos ser fuertes y que no podemos, por nada del mundo, mostrar nuestro lado débil a nadie.

La sociedad ha condenado la debilidad. Frases como “los hombres no lloran” o “No dejes que nadie te vea llorando,” nos han llevado a esconder nuestra debilidad, nuestro corazón, nuestros sentimientos y eso mismo que nos hace humanos.

Anteriormente las técnicas de “inteligencia emocional” nos enseñaban a controlar nuestros sentimientos de manera que no debíamos mostrarle a nadie aquello que estábamos sintiendo e incluso hay culturas como la japonesa, en donde el mostrar el más mínimo sentimiento en público es severamente cuestionado o castigado.

Pedir ayuda es dejar ver esa vulnerabilidad e implica dejarle saber al otro que lo necesitamos. Es por eso que, a la mayoría de nosotros, no nos han enseñado a pedir ayuda y nos cuenta tanto comunicar asertivamente a los demás aquello que necesitamos, desde un abrazo hasta un informe para completar una tarea en la oficina.

Cuantas veces vemos a una mujer gritarle a su marido que la ayude más en la casa o a un jefe gritarle a un empleado por una tarea que no hizo. Cuantas veces fallamos al saber pedir las cosas.

Saber pedir ayuda es un arte. Cuantas veces hemos querido ayudarle a un enfermo o un anciano y nos dice empuja diciéndonos no necesito tu ayuda. Realmente requiere de un gran esfuerzo el aprender a reconocer cuando necesitamos la ayuda de los demás.

Como hacerlo asertivamente:

  1. Identifica exactamente lo que esperas que el otro haga. Si es pedirle a tu esposo que te ayude con tus hijos, dile ESPECIFICAMENTE lo que deseas que el otro haga. Si esperas que un empleado haga un informe, dile ESPECIFICAMENTE lo que debe tener dicho informe.
  2. NO SUPONGAS: Suponemos que los demás ven la vida de la misma manera que nosotros. Creemos que lo que para nsotoros es “bueno o malo” para los demás también lo es. Creemos que el otro sabe que debe hacer,, porque en nuestra mente tenemos visualizado el paso a paso que realizaríamos para hacer algo. El problema es que el “otro” no ve nuestra mente y su paso a paso es completamente diferente al nuestro. (Y si aquí piensas que el otro es un idiota, pues entonces es el momento de que reconozcas que tienes un problema de control y te recomiendo que leas nuevamente el articulo de El arte de soltar el control). No supongas que los demás saben que es lo que quieres.
  3. Se especifico: aprende a decir exactamente lo que quieres. Quieres un abrazo, dilo. Quieres que el otro sea detallista, dilo. Quieres que un empleado inlcuya algo en un informe, dilo. Di EXACTAMENTE  qué es lo quieres, como, cuando donde, de qué color, que aspecto debe tener, etc. Se tan especifico como puedas.
  4. Pide las cosas de buena manera. No trates a los demás como retrasados mentales. Ni tus familiares, ni tu pareja, ni tus empleados son brutos. No los trates como tal. No controles ni juzgues su manera de ver la vida y aprende a pedir las cosas con bondad.
  5. Usa las palabras mágicas. ¿Te acuerdas cuando tu mama te decía que hay palabras magias? Pues si las hay: Di por favor y gracias.
  6. Corrige de buena manera: ¿no te gusto lo que hizo el otro? Díselo de buena manera. Dile exactamente qué fue lo que hizo mal o lo que no te gusto. Y nuevamente se tan especifico como puedas. No asumas que porque te enojaste, el otro va a entender que hizo un mal trabajo y sobre todo no esperes que el otro te quiera ayudar en una siguiente oportunidad si te portas como un patán con él.
  7. Da muchas oportunidades. Si en este mundo hay 6 billones de personas, es porque debemos aprender a trabajar en equipo. La pareja, la familia, los hijos, los amigos y la oficina son equipos. Hay que aprender a trabajar con ellos y explicarles que es importante para nosotros. Recuerda que lo que es importante para ti, quizás no lo sea para el otro. Así que repite el proceso tantas veces como sea necesario y aprende a pedir ayuda.
  8. Ábrete a la idea de que tal vez la ayuda que recibes puede no ser la que quieres, pero si la que necesitas. Cuantas veces no le pedimos a la vida que nos de algo y termina dándonos algo diferente pero mejor? Lo mismo pasa con lo que recibimos de los demás. Muchas veces no es lo que esperamos, pero es lo que más nos conviene, así no lo veamos de esta manera en su momento.

No vinimos aquí para sufrir, vinimos para aprender. Aprender implica aprender de los demás, aprender de nosotros mismos y enseñarle a los demás. Aprende como hacen los demás las cosas y enséñales tu como quisieras hacer las cosas. Recuerda que, si el proceso se hace con amor y con respeto, todos los involucrados podrán crecer y aprender del proceso.

Si deseas que te ayude en tu empresa a mejorar los procesos de trabajo en equipo, o a nivel personal o con tu pareja o familia, podemos enseñarte algunas técnicas de negociación, comunicación, definición de metas y compromisos, que te ayudaran a mejorar las relaciones con los demás.

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